Llegamos a la plaza. Luciano suelta mi mano y sale corriendo. Descubre una mariposa que revolotea y la persigue. Trata de atraparla pero ella vuela mas rápido. Con sus pasos y sus risas ha despertado a las palomas que tomaban sol. Vuelan y en los ojos de Luciano brilla un destello de picardía. Corre para espantar a todas las palomas. Vienen niños a la plaza. Luciano los ignora. De pronto sopla un viento, que lo despeina y obliga a cerrar sus ojos. Luciano se rie con el viento. Se le cuela por los oidos y le cuenta historias de nubes y aguaceros en lugares remotos. De pronto un niño se acerca y le dice: “Hola amigo, juguemos en el balancín?” Luciano lo mira con un gran signo de interrogación en su cara. No comprende sus palabras. Mas allá, una rayo de sol le guiña un ojo y Luciano trata de atraparlo. Es hora de volver, lo llamo y mi voz le suena familiar, me mira. Tomo su mano y emprendemos el regreso a casa. Luciano es autista.
[...] This post was mentioned on Twitter by Victoria Orellana and JManquian, JManquian. JManquian said: "¿Vamos a jugar a la plaza?" http://holamundo.info/?p=74 Un poema. Léanlo y digan #autismoalauge [...]
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hace ver la vida de un niño como un regalo
sea autista o no, su vida es bella decoracion y alegres sorpresas.
como debe ser la vida de un niño.
Es un relato digno de Oscar Wilde por lo breve y profundo. Los que conocemos el autismo lo entendemos en su real dimensión. ¡Excelente!