¡Hola Mundo!

Diálogos entre los múltiples yoes de Victoria.

Viglietti en Chile

September16

Artículo escrito para el prestigioso y aclamado pasquín electrónico “El Pilín, diario paranoico” www.elpilin.cl

 

Enterarme de que viglietti daba un concierto gratuito aquí en la usach, me hizo reaccionar como esos monos con resorte que saltan de una caja. ¡Tenía que ir a verlo!

Recordé la última y única vez que lo vi hace como 20 años en contexto del “Chile Crea” ¿alguien se acuerda de ese magno evento cultural que se hizo a fines de los 80? Fue de verdad apoteósico, ¡si vino hasta superman! En una peña que había ahí en la alameda al costado del cerro Sta Lucía, en los altos de una casona, no recuerdo el nombre, pero ahí fue donde vi a Viglietti. No seríamos mas de 30 personas el público esa vez, asi es que lo vi ahí a unos metritos mios nomás, lástima que en esa época no existían los celulares-cámara fotográfica ni nada de las modernidades actuales, o si no los tendría chatos obligándolos a poner “Me gusta” en facebook a mis fotos añejas. Pero nada, sólo queda la memoria.

Se suponía que varios tuiteros iban al concierto también, pero durante el dia se fue desgranando el choclo y terminé yendo sola. Hacía un frio de la puta madre, en la mañana había llovido, pero había sido un día histórico, el día de la marcha de los paraguas. Y no me digan que no tiene na que ver, porque sí que ver. Todas esas cosas hacen que el ambiente sea una cosa especial y distinta. Es como un renacer de la esperanza o algo así.

En la cola pa entrar al teatro se sentía algo asi, había como algo luminoso en la gente, como una sonrisa más amplia, y aunque terminé yendo sola al concierto, me sentía terriblemente acompañada por todas estas esperanzas compartidas.

Previo al concierto, hubo una seguidilla de discursos de personeros de la usach. No hay necesidad de comentar esto, salvo por el servicio de utilidad pública que les pediré: las palabras del embajador de uruguay en chile me hicieron enamorarme perdidamente de él asi es que si alguno lo conoce, chiquillos, hágame gancho porfa.

Finalmente entra Viglietti al escenario y, claro, han pasado 20 años… y cuando lo vi ya era viejo! Veo a un abuelito en el escenario que camina a pasitos cortos, asi como los viejitos, moviéndose con lentitud y parsimonia. Por un momento me dio angustia, ver a un señor apagado por el paso de los años no se me hacía muy interesante, hasta que empieza a sonar la guitarra y luego su voz… un vozarrón perfecto, que de viejo y gastado no tenía nada. Si un artista joven cantando canciones incendiarias resulta emocionante, imagínenense lo que es escuchar a un viejo que ha dedicado su vida a la música comprometida, que sus canciones han acompañado tantas luchas, no sólo en nuestro pais sino en toda américa latina… estremecedor por decir lo menos.

Y así me voy dejando seducir por este trino maravilloso hasta que empieza AnaClara y ya se me empiezan a caer las lágrimas. Me transporta a mi época de “humanoide”, sí , porque habrán de saber los más jóvenes, que los “inútiles subversivos” de hoy, fuimos los “humanoides” de ayer y los “upelientos” de anteayer… en fin todo un derroche de creatividad de la derechueca pa bautizarnos con epítetos despectivos. La cosa es que al escuchar “con un grafo ella escribe en las paredes resistir” me lleva de un tirón a mis 17 años y cuántas veces no nos creimos anas claras mientras salíamos a hacer rayados en esas noches de dictadura siempre frias. Sigue “la vergüenza se quita las enaguas” y cómo no recordar lo inspiradora que fue la revolución nicaragüense y sigue un canto tras otro y cada uno tiene una historia para mi. Benedetti recitando “táctica y estrategia” a quién no se la engrupieron con esa poesía!! Bueno, tal vez a ustedes no, pero a mi si poh!, y cómo no si a los 17 años uno se enamora del primero que la mira fijo a los ojos y si mas encima empieza con el cantito de que un día no sabe cómo ni con qué pretexto pero que quiere que uno lo necesite ¡imagínense! ¡no alcanzai a pestañar y se te cayeron los churrines! Y bueno, sigue Benedetti y su hombre de la paz con unos visuales de Allende, ahí sí que la emoción ya es llanto vivo saliendo de mis ojos, y empieza Viglietti “a desalambrar” coreo con todos ese canto, cantado tantas pero tantas veces en esas peñas con poncho y navegado donde terminábamos todos hermanos guitarreando hasta que no dábamos más. “No, no, no,
no son campanas, no, no, no son de muerte que son de vida, son todo un pueblo de compañeros, todos hermanos, cientos de miles por todo Chile” con esta ya pierdo toda la mesura y canto a grito pelao y lloriqueo mas que nana viendo comedias a la hora de almuerzo, hay unos cabros jóvenes sentados al lado mio, seguramente de la universidad, que aunque no me miran con extrañeza, de seguro les parezco un bicho raro, ellos no se saben las canciones y sólo aplauden gentilmente mientras yo estoy métale pañuelito desechable y cantando cuál groupie adolescente.

 

El concierto termina y vuelvo a casa “con la esperanza abrumadora y los fantasmas que no llevé conmigo”.

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