Cuando la sed me invade y el azúcar que corre por mis venas deja de llegar a mi cerebro en cantidad suficiente, me acuerdo de ti. Siempre perfecta, siempre dispuesta, instalada en mi refrigerador como huesped de esos q uno dice “lo vamos a pasar por la libreta”. Saco un vaso, de preferencia limpio, y te vierto ahí. El hermoso sonido, al estilo de un niño imitando un caballito, troc troc troc al caer en el vaso seguido del canto de tu espuma ffffffffff hace que mis glándulas salivales se vuelvan locas. Mi sed aumenta desesperadamente y salivo de sólo presagiar tu estadía en mi boca. Mis manos sudan, mi estómago se contrae y creo que hasta mi boca, en forma inconsciente toma forma de trompa. Al tomar el vaso, mis dedos, perciben tu humedad que no sé cómo pero se ha colado para afuera. Te acerco a mi y empiezo a sentir tu olor dulzón. No se a qué hueles con exactitud, un leve toque de limón, algo de caramelo y canela, olores que mezclados producen un aroma único que presagia el placer de sentirte en mi boca. Abro mis labios y siento mil agujitas clavándose en ellos junto con una sensación gélida que hace que mi piel se erice. Las agujas frias siguen pinchando mi lengua y paladar y al bajar su intensidad ya empiezo a sentir tu sabor dulce acaramelado bailando de un lado a otro, invadiendo cada rinconcito hasta que lo trago. Todavía en mi garganta siguen pinchando las agujas, pero predomina tu frialdad que siento como recorre mi esófago hasta alojarse en mi estómago. Bebo otro trago y de nuevo las aguijitas frias y el dulce baile en mi boca. Al cabo de unos momentos, tu azucar y tus componentes secretos, empiezan a surtir efecto, se me ha ido el sueño y tengo ganas de hacer muchas cosas, mi mente se enciende y empiezo a recordar “es una bebida imperialista compañera”, “en cuba no se toma coca cola”, “es una bala para nicaragua”, “un verdadero revolucionario no toma esa porquería”, “es tóxica, una sobredosis de azúcar”, “si echas una piedra adentro sus químicos la disuelven en cuestión de horas”, “si tomas un vaso engordas como vaca”. Pero mi relación contigo, brebaje inmundo, es como las relaciones con esos hombres de los que uno se enamora sabiendo que va a perdedor, esos hombres de palabras lindas y actuares inconclusos, que a pesar de todo, te llenan de mariposas la guata. Y he aquí que reivindico mi derecho de amar a hombres inútiles y beber de este veneno imperialista.
Compañera.
Se me acaba de caer un escalón.
Lo de los hombres inútiles de lindas palabras se puede llegar a entender circunstancialmente…pero lo del veneno imperialista, francamente revisionista, claudicante e imperdonable.
No podemos permitir esas concesiones ideológicas.
Además, le faltó decir que el maíz que usan para el jarabe de la fórmula secreta del veneno, es maíz transgénico.
Pero más grave que todo eso, es que además lo haga público.
A control de cuadros, mínimo.
Compañera.
Se me acaba de caer un escalón.
Lo de los hombres inútiles de lindas palabras se puede llegar a entender circunstancialmente…pero lo del veneno imperialista, francamente revisionista, claudicante e imperdonable.
No podemos permitir esas concesiones ideológicas.
Además, le faltó decir que el maíz que usan para el jarabe de la fórmula secreta del veneno, es maíz transgénico.
Pero más grave que todo eso, es que además lo haga público.
A control de cuadros, mínimo.
Jajajaja me someteré a la peor de las penas… acataré la decisión de la comisión de control de cuadros estoica y revolucionariamente. XD