El secreto de sus ojos
Aprovechando la promoción Teletón post-terremoto, corrí al cine a ver esta película. Me tincaba harto por los actores principales y cuando caché que el director era el mismo de “El hijo de la novia”, tuve la casi certeza de que sería buena.
Partió bien, porque la fotografía es notable. La trama empieza a agarrar poco a poco. Un tipo que se jubila del poder judicial y se decide a escribir una novela sobre un caso que le tocó resolver muchos años atrás. Es un constante ir y venir entre el presente y sus recuerdos.
Hay muchos chispazos de humor lo que la hace super disfrutable. Diálogos inteligentes. De esos que dan ganas de anotarlos para que no se olviden y poder releerlos y extraer sabiduría de ellos para la propia vida.
Una película que pareciera que llevara 2 guiones simultáneos. Por un lado, la historia policial, el caso no resuelto y que el protagonista retoma 25 años después para desentrañar en forma de novela. Y por otro lado, los verdaderos protagonistas de la película, los ojos. Gracias a una mirada estampada en una fotografía, dan con el asesino. Y también por una mirada en una fotografía descubrimos el amor que Benjamín siente por Irene.
El protagonista empieza a reconstruir la historia, pero al mismo tiempo, se va reconstruyendo a si mismo. Su propia historia. Y en esto, un diálogo que sostiene el protagonista con su amigo en un bar, en el que le devela la clave para dar con el asesino, es -a mi parecer- el punto fundamental de la película.
“el tipo puede cambiar de todo, pero hay una cosa que no puede cambiar. No puede cambiar de PASION”
Pasión que esá impregnada en las miradas. Cada personaje tiene su propia pasión, y es lo que vamos descubriendo a medida que avanza la trama. Sin embargo, Benjamín, el personaje principal aun no reconoce la suya. Porque siente temor, lo ha sentido toda su vida. Y asi es que haciendo un ejercicio, escribe en un papel “TEMO”. Y al igual que la vieja máquina de escribir del juzgado, que tenía mala la letra “a”, a Benjamín le faltó reconocer su propia letra “a”. Y al llegar al desenlace de la historia, lo comprende. Comprende que su frase no era “temo”, sino “te amo”.
Cuando termina la película estoy maravillada, realmente una belleza en cuanto a imágenes, diálogos, suspenso, emoción, etc. Parece ser como una cebolla, a la que se le van descubriendo capas una tras otra.
Y me deja pensando… entonces ¿cuál es mi pasión? ¿qué es eso que no podría cambiar de mi por nada del mundo?
Jodorowsky dice que el arte si no es para sanar, no es arte. Y creo que esta película es realmente sanadora, nos obliga a enfrentarnos con una gran pregunta ¿Cuál es mi pasión en la vida? Y aunque no encuentre la respuesta en lo inmediato, el hecho de preguntármela, me obliga a hurgar adentro mio y a vivir una experiencia sanadora.